Principios del Diseño de Experiencias Regenerativas

Principios del Diseño de Experiencias Regenerativas

El propósito del diseño de experiencias regenerativas es la co-creación de conexiones profundas y la integración de la comunidad local, el viajero y la naturaleza, develando la identidad de cada lugar (su ética y estética), posibilitando que la relación hombre-naturaleza sean saludables y simbióticas a largo plazo, y puedan prosperar hacia a su potencial evolutivo.

Para esto planteo algunos principios básicos que permitan diseñar desde una nueva visión que plantea tres ámbitos; El diseñador, el lugar y las relaciones.

La observación y el observador como punto de partida para una nueva ciencia de diseño:

“Centrarse en la separación revela la competencia, mientras que centrarse en las relaciones revela la colaboración como la base de toda la vida” B. Fuller.

Estamos hace un tiempo viviendo en el paradigma de ver al mundo como una “cosa”, algo que existe afuera e independiente de nosotros, desde una mirada reduccionista, mecanicista, economicista y fragmentada. Así una persona puede estar frente a un bosque o “cosa” y ve solamente árboles aislados, reduciéndolos a abstracciones como el valor económico que este tiene, traduce los árboles a metros cúbicos de madera y la calidad de esta para ser vendida en el mercado, esto da un valor económico del bosque que esta mirando.

Otra persona puede mirar el mismo bosque y “ve” la relación entre el bosque, el de agua y aire, la biodiversidad que contiene, la paz y tranquilidad, la salud y el bienestar que pueden otorgar y, a través de esta mirada, los valores intrínsecos que este contiene. El paisaje estático se transforma así algo dinámico, lleno de vida, relaciones y en permanente interacción.

El paradigma mecanicista y fragmentado, nos ha alejado de como es la vida en realidad, llevándonos a una ciencia muerta, que no interactúa con el movimiento dinámico, lleno de vida, complejidad y con la totalidad de los sistemas vivos. Este mirada regenerativa, integrativa y co-evolucionaria, está surgiendo como una nueva forma de percibir o mirar el mundo como un organismo vivo, la cual es una ciencia viva, llena de relaciones, que esta compenetrada con la naturaleza, y donde el observador es una clave fundamental.

Por lo tanto, el desde donde o como observamos el mundo que nos rodea, nos hace interactuar con la realidad que vemos de una u otra manera. Esto quiere decir que cuando el observador puede ampliar y profundizar su mirada en las dimensiones, sensaciones y relaciones (muchas veces invisible a los ojos, pero no a los sentidos anímicos, imaginativos e intuitivos) de lo que está observando, se hace posible diseñar algo integrador, con pertenecía y acorde al lugar en sí mismo.

Ciertamente, la forma de ver y pensar el mundo es lo que creamos en él. Es por esto que el desarrollo del observador y la práctica de la observación es esencial para el diseñador regenerativo como un acto co-creador del mundo, esta práctica está vinculada con una actitud meditativa del observador en que la conciencia permanece vacía (en total silencio interior) y, al mismo tiempo, observa con absoluta atención el fenómeno (Kaplan, 2015).

Es imprescindible ampliar y profundizar la sensibilidad por la vida misma, por el movimiento orgánico y el desarrollo de los organismos vivos, desenvolver la capacidad de leer patrones y sistemas anidados, así como la personalidad y carácter del paisaje, la manifestación de lo visible e invisible a través de sentir, imaginar e intuir la “intención” del lugar.

De esta forma el diseñador regenerativo toma las fuerzas vivas y los principios/patrones formativos del lugar, facilita la creación de nichos y crea nuevas dinámicas relacionales de conexión profunda del viajero con los otros, la naturaleza y consigo mismo. Siendo el diseño un puente o servicio al movimiento evolutivo que existe, donde radica el potencial y valor único del lugar y su comunidad.

En gran medida más que encontrar soluciones y respuestas a la hora de diseñar, lo que aspiramos es permitir que emerja lo que el lugar necesita para la salud y bienestar de todos los que habitan ahí y facilite el movimiento de la vida en ese lugar. Es por esto, que sentir y reflexionar estas preguntas con el lugar y su gente es importante antes de diseñar; ¿cuál es la intención o propósito del lugar? ¿Qué es lo que el lugar necesita? ¿Qué es lo que se está queriendo expresar? ¿Cuál es mi rol en este proceso vivo?

 

El rol del Lugar y el Sense of place

“¡Naturaleza! Cada una de sus obras tiene una esencia propia; cada uno de sus fenómenos tiene una caracterización especial: y, sin embargo, su diversidad está en la unidad” Goethe

 

El “lugar” ha sido construido a través del tiempo, y cada una de sus manifestaciones contienen toda la historia que les a tocado vivir y esto hay que honrarlo se ha generado una biografía e historia del lugar que podemos aprender a leer y que está en constante evolución.

Para trabajar desde un lugar vivo y el “Sense of place”, los esfuerzos de nuestras capacidades se orientan en observar e hilar la historia geológica, hidrológica y biológica (flora y fauna), las dinámicas ecológicas, así como sentir y observar los patrones que dan vida al lugar y que han dado origen a los patrones culturales humanos que luego se desenvuelven en él. Así como la vegetación a modelado el propio entorno en el cual emerge, transformándolo y creando nuevas posibilidades de expresión y nichos para que nuevas formas puedan habitar, el humano también es creado y creador de su entorno.

Las culturas tienen su singularidad, su expresión, intensión y personalidad dependiendo del entorno en que se desenvuelven, sean estos costeros, selváticos, desérticos o cordilleranos, cada uno a tiene su propia forma de entender y ver la vida, asociado a una ética y estética culturales propios e inherentes.

Trabajar con la comunidad local en procesos participativos de colaboración y recapitulación de la historia del lugar cumple con dos propósitos fundamentales, el primero es descubrir, a través de los ojos de quienes han habitado el lugar por años, su identidad, esencia y potencial; y como segundo ampliar el sentimiento de pertenencia y arraigo, lo que profundiza la conexión y el cuidado por el lugar a largo plazo.

Este proceso comienza un movimiento que no termina, ya que una vez que la comunidad local a conectado con su identidad y este proceso vivo, y el viajero al compartir con ellos tendrá experiencias más memorables y transformativas, por lo que dará una retroalimentación de alegría, gratitud y valoración de lo vivido, lo que ayudará y motivará a las personas a valorar más su lugar y querer seguir profundizando en su “historia” que permite cuidar y defender el lugar de las fuerzas degenerativas contemporáneas. Por lo tanto, en cuanto más ahondemos hacia adentro mayor impacto tendrá hacia afuera el trabajo que estamos facilitando. Generando valor a través de experiencias únicas, memorables y regenerativas.

Desentrañar la biografía viva es fundamental, ya que el humano entiende el mundo a través de historias, y el guía de experiencias debe facilitar, a través de ellas, un viaje de inmersión con ese proceso vivo y evolutivo, permitiendo al viajero conectar con la esencia e identidad del lugar, haciéndolo sentir parte y experimentar que su viaje colabora y esta unido a un propósito mayor.

Integrando y transformando a través de las tres relaciones y la regeneración:

“Nada puede ser único o completo, sin que antes se haya separado” William Butler

El turismo es básicamente movimiento y encuentro. Las personas viajan de su lugar para ir a otro y en este otro lugar ocurre el encuentro. A diferencia de otras industrias, en el turismo el ser humano es parte esencial de la experiencia, para esto es importante comprender más profundamente la esencia y el propósito profundo del viajero y por lo tanto la potencial relación que puede vivenciar con el lugar.

En el diseño de experiencias regenerativas trabajamos con tres relaciones; El ser humano consigo mismo, con los otros y con la naturaleza. Por lo que ha de estar siempre considerado y presente el tiempo y el espacio para que estas tres relaciones ocurran. Para esto es importante ralentizar al viajero, para que pueda ir bajando su ritmo de vida cotidiana (muchas veces un ritmo ciudadano) y pueda ir apreciando y sintonizando con el ritmo del lugar, la naturaleza y sus estaciones, los oficios de cada estación, las festividades y el momento único que se está viviendo, como una forma de traerlo al presente.

Por lo que el diseño de experiencias en turismo regenerativo, buscan siempre la transformación a través de la mayor conexión del viajero consigo mismo, con los otros y con la naturaleza (o entorno). Y a pesar de que la experiencia es diseñada, no debe perder autenticidad, originalidad e identidad, y debe esforzarse en cultivar una impronta única, un “flow” y movimiento propio, que esta conectado con el lugar desde sus fuerzas vivas y formativas (naturales y culturales) y a la vez está impregnado inevitablemente con la identidad de la organización (o empresa) que proporciona o facilita la experiencia misma.

Podemos decir que en las relaciones está el corazón de lo que está vivo, y lo que está vivo nos permite la experiencia que tenemos. ¿Se puede vivir una experiencia de conexión si nuestro corazón no está presente, si nuestros sentidos no están despiertos, si nuestro pensar y hacer no son activados?

La experiencia, el tiempo y el relato debe estar de tal modo diseñada que permita al viajero tener momentos de expansión y contracción, distracción y reflexión, de inhalación y exhalación, de “tomar” algo del mundo y “dar” algo al mundo, de estar solo y estar acompañado, de estar forma el viaje va concibiendo un ritmo, un latido que permita el movimiento de polaridades complementarias, siendo esta la respiración que hace vivo el viaje.

Así y  de esta forma la regeneración es una invitación viva a transformar la relación del ser humano con la naturaleza, con los otros y consigo mismo.

Método Practico o aplicación práctica de los contenidos:

Estos son los 7 pasos simples y prácticos que para el del diseño de experiencia regenerativas que hemos desarrollado:

1. Definir mi identidad y propuesta de valor experiencial; Conectado con la identidad esencial de mi organización.
2. Sense of place; Conectar, sentir y comprender el lugar para un diseño co-evolutivo.
3. Soñar la experiencia regenerativa; Que desearía que ocurriera en el viajero
4. Identificar los momentos de verdad; Donde las tres relaciones cobran vida
5. Diseñar la experiencia óptima. Incluyendo la articulación de servicios, integrar diversas experiencias (psicológicas, sustentables, sociales – culturales, emocionales y espirituales), construir un relato y narrativa, y generar una conexión con el entorno
6. Aplicar estándares del encuentro, cuidando la calidad de experiencia deseada
7. La celebración, proceso de feedback y mejora continua

Espero que esto ayude a la comprensión del turismo regenerativo y el diseño de experiencias transformadoras. Cabe decir que, esto es solo la parte intelectual (por lo tanto, incompleto), y que cada uno de estos temas los profundizamos en los talleres de manera experiencial, dado que el diseñador debe desarrollar habilidades a través de las prácticas y vivencias que nos permitan ver el mundo de una manera diferente.

¡Bienvenidos a la Iniciativa Global de Turismo Regenerativo. Los dejo invitados a ver nuestros próximos cursos aquí  y seguir creciendo juntos!

 

Martín Araneda M

Consultor y facilitador de turismo y desarrollo regenerativo

Co fundador de la Iniciativa Global de Turismo Regenerativo y Camina Sostenible